’ ¿Por qué esta generación reclama un signo? ’


¿Dónde está tu hermano?

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’ ¿Por qué esta generación reclama un signo? ’

Religión

Febrero 14, 2021 20:23 hrs.
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La Palabra de Dios

Lunes 15 de febrero, 2021

Primera Lectura
Gn 4, 1-15. 25
En aquel tiempo, Adán se unió con Eva, su mujer; ella concibió y dio a luz a Caín, pues decía: ’Con el favor de Dios he engendrado un hijo’. Después de algún tiempo dio a luz al hermano de Caín, Abel. Abel fue pastor de ovejas, y Caín labrador.

Sucedió en una ocasión, que Caín presentó como ofrenda al Señor los productos de la tierra. También Abel le hizo una ofrenda: sacrificó las primeras crías de sus ovejas y quemó su grasa. Al Señor le agradaron las ofrendas de Abel, pero no le agradaron las de Caín; por lo cual, Caín se enfureció y andaba resentido. El Señor le dijo entonces a Caín: ’¿Por qué te enfureces tanto y andas resentido? Si hicieras el bien, te sentirías feliz; pero si haces el mal, el pecado estará a tu puerta, acechándote como fiera; pero tú debes dominarlo’.

Un día Caín le dijo a su hermano Abel: ’Vamos al campo’. Y cuando estaban en el campo, Caín se lanzó contra su hermano y lo mató. Entonces el Señor le preguntó a Caín: ’¿Dónde está Abel, tu hermano?’ Caín le respondió: ’No lo sé. ¿Acaso soy yo el guardián de mi hermano?’ El Señor le dijo: ’¿Qué es lo que has hecho? ¿No oyes cómo la sangre de tu hermano está clamando a mí desde la tierra? Por eso serás maldito y tendrás que vivir lejos de la tierra que recibió de ti la sangre de tu hermano; y aunque cultives la tierra, ella no volverá a darte frutos abundantes. Tú andarás por el mundo errante y fugitivo’.

Caín le contestó al Señor: ’Mi castigo es demasiado grande para soportarlo. Puesto que tú me arrojas de esta tierra fértil, tendré que ocultarme de ti y andar errante y fugitivo por el mundo, y cualquiera que me encuentre, me matará’. El Señor le dijo: ’De ninguna manera. El que te mate a ti será castigado siete veces’. Y el Señor le puso una señal a Caín para que, si alguien lo encontraba, no lo matara.

Adán se unió otra vez a su mujer, y ella dio a luz un hijo, a quien llamó Set, pues decía: ’El Señor me ha dado otro hijo en lugar de Abel, asesinado por Caín’.
Palabra de Dios
Te alabamos Señor

Salmo Responsorial
Salmo 49, 1 y 8. 16bc-17. 20-21
R. (14a) Te ofreceremos, Señor, sacrificios de alabanza.
Habla el Dios de los dioses, el Señor,
y convoca a cuantos viven en la tierra
del oriente al poniente’
’No voy a reclamarte sacrificios,
pues siempre están ante mí tus holocaustos.
R. Te ofreceremos, Señor, sacrificios de alabanza.
¿Por qué citas mis preceptos,
y hablas a toda hora de mi pacto,
tú que detestas la obediencia
y echas en saco roto mis mandatos?
R. Te ofreceremos, Señor, sacrificios de alabanza.
Te pones a insultar a tu hermano,
y deshonras al hijo de tu madre;
Tú haces esto, ¿y yo tengo que callarme?
¿Crees acaso que yo soy como tú?
No, yo te reprenderé y te echaré en cara tus pecados’.
R. Te ofreceremos, Señor, sacrificios de alabanza.

Aclamación antes del Evangelio
Jn 14, 6
R. Aleluya, aleluya.
Yo soy el camino, la verdad y la vida;
nadie va al Padre si no es por mí, dice el Señor.
R. Aleluya.

Evangelio
Mc 8, 11-13
En aquel tiempo, se acercaron a Jesús los fariseos y se pusieron a discutir con él, y para ponerlo a prueba, le pedían una señal del cielo. Jesús suspiró profundamente y dijo: ’¿Por qué esta gente busca una señal? Les aseguro que a esta gente no se le dará ninguna señal’.

Entonces los dejó, se embarcó de nuevo y se fue a la otra orilla.
Palabra del Señor
Gloria a ti, Señor Jesús

Reflexión del Evangelio de hoy

¿Dónde está tu hermano?
Nos encontramos ante un texto que ha sido objeto de estudios e interpretaciones diversas. Hoy su lectura, teniendo en cuenta su lenguaje simbólico, sigue teniendo actualidad y resonancias en el corazón humano. ¿Qué motivó a Caín a matar a su hermano? ¿Envidia, celos…? Son actitudes capaces de transformar en rivalidad los lazos de fraternidad. Matar al hermano es el pecado que más expresa el odio, la violencia, la intolerancia.

Y hay otras formas no cruentas, de matar al hermano, a la hermana. No reconocer su bondad, debilitar las relaciones de fraternidad, ignorar tantas situaciones y realidades en las que se debaten tantas personas a nuestro alrededor. ¿Dónde están nuestros hermanos? La pregunta nos exige una respuesta sincera y comprometida.

¿Qué marcó la diferencia entre las dos ofrendas? ¿Se podría entender que fueron las disposiciones interiores de los dos hermanos lo que hizo agradable o no a Dios este acto de culto? Recordamos las palabras de Jesús ’si al a presentar tu ofrenda ante el altar…’ (Mt 5. 20-26)

En Caín como consecuencia de su acción, se rompe la relación con Dios, con su hermano Abel, con la tierra que cultivaba y consigo mismo.

Este texto nos sigue interpelando fuertemente hoy.

Fe y signos
Mateo se dirige a una comunidad de la segunda generación, en su mayoría no judíos. Quiere remarcar fundamentalmente la identidad de Jesús, Jesús como Hijo de Dios y Mesías anunciado por los profetas. Es importante afianzar la fe de la comunidad, que vivía en un mundo hostil.

Volver la mirada de la comunidad hacia Jesús significa para Marcos, presentar a Jesús destacando de Él, no un mesianismo espectacular sino un Mesías sufriente, dispuesto a dar la vida mostrando, con signos claros, la misión que el Padre le ha confiado.

Han llegado a Dalmanuta, región situada probablemente en la costa occidental del mar de Galilea, ciudad de población mixta, judíos y gentiles, pero de influencia judía.

Antes de llegar allí Jesús ha curado enfermos, ha dado de comer a mucha gente, ha realizado otros hechos milagrosos. Mateo presenta siempre los milagros que realiza Jesús como signos de liberación del hombre del pecado, del dolor, de la angustia, no como signos del poder de Dios frente a sus enemigos.

Pero no todos descubren en la persona de Jesús ser el Mesías anunciado, el Hijo de Dios y piden una señal inequívoca de su mesianismo, una señal prodigiosa.

Sabemos la respuesta de Jesús, su negativa. La señal ya les ha sido dada, ’los ciegos ven, los sordos oyen…’ (Mt11,2-15) pero ellos, los fariseos, tienen muy claros los principios de la ley y están cerrados a todo lo que puede desestructurar su sistema religioso. Por otra parte, son fieles observantes de la ley de Moisés. Viven el conflicto entre sus creencias y lo que hasta ahora descubren en Jesús y quieren pruebas, seguridades.

En nuestra Dalmanuta particular o social
Marcos insiste mucho en su evangelio sobre el desconcierto y la incredulidad que rodean el mensaje de Jesús. ¿Está describiendo su comunidad de ’ayer’ o la nuestra de ’hoy’?

Hay quien pide hoy también señales poderosas para reforzar su fe. Situaciones en las que casi estaríamos exigiéndole a Dios, unas señales claras de su existencia, una manifestación de su gloria, que fortalezca las estructuras tambaleantes, que manifestara su poder, que visibilizara su existencia, que atendiera mis peticiones que….

Y Dios nos regala su silencio, un silencio que, cuando lo acogemos con honestidad, puede ayudarnos a cambiar la dirección de nuestras peticiones, a descubrir que el proyecto de Dios se da en otras dimensiones en donde la Misericordia y el Amor son signos inequívocos de su Presencia.

Y así vamos descubriendo esos signos en nuestra vida, en nuestro entorno, en los encuentros con El en la oración, en las personas que llaman y experimentan a Dios como Padre, en las relaciones de fraternidad que construyo con otros, en los gestos de perdón, en las personas que acogen al que está al borde del camino, que no rompe la caña quebrada.

Pero sin duda que en un mundo como el nuestro en el que todo se intenta explicar desde la ciencia, desde la demostración científica, en el que todo se somete a verificación, hay momentos que tenemos también la tentación de exigir pruebas, signos claros.

Y es importante decir humildemente: Creo Señor, pero ¡aumenta mi fe.!

Hna. Mariví Sánchez Urrutia
Congregación de Dominicas de La Anunciata


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