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El Congreso, y la destrucción de su biblioteca…

De Julio Ayala Carlos

El Congreso, y la destrucción de su biblioteca…

Periodismo

Enero 12, 2022 15:22 hrs.
Periodismo Nacional › México Guerrero
De Julio Ayala Carlos › guerrerohabla.com

• El Congreso, y la destrucción de su biblioteca…

INAUDITO, PERO CIERTO. NINGÚN DIPUTADO DEL PRI Y DEL PRD, principalmente, sabían que se iba a demoler el edificio que albergaba la Biblioteca del Congreso del estado. Unos lo supieron hasta el día que un fotorreportero publicó las gráficas de la destrucción, y otros hasta este martes cuando cuestionaron del porqué de la demolición.
Fue la diputada del PRI, y a la vez secretaria general del comité directivo estatal de ese partido, Gabriela Bernal Reséndiz, la que extrañada cuestionó en sus redes sociales: ¿Quién autorizó la destrucción de la Biblioteca ’Siervo de la Nación’ del Congreso del estado de Guerrero? ¿Cuánto costará? ¿Qué empresa está realizando la obra? ¿Cuál es el proyecto que se tiene para ese espacio?
Y agregó: ’Se olvidan de algo muy importante, el Congreso es un órgano colegiado de 46 diputadas y diputados representantes del pueblo; no se pueden tomar decisiones unilaterales’.
Añadió: ’Como diputada local exijo se conduzca el Congreso con transparencia y austeridad, ya que miles de familias están siendo afectadas por el incremento desmedido de la canasta básica y de la gasolina’.
Horas después, la misma diputada, y en sus mismas redes sociales, se quejó de los cuestionamientos en su contra, en el sentido de que si ella no sabía, al ser parte del Congreso, menos aún la sociedad podría saberlo. Y es que si no ha faltado a ninguna sesión del propio Congreso, ¿cómo es que no sabía que el edificio iba a ser demolido?
¿Acaso los diputados locales no saben, y no se dan cuenta lo que pasa en el Congreso? ¿Será que tampoco se dieron cuenta que allí, a un costado de la entrada principal al recinto de sesiones, también se realizó un pozo artesiano y se construye un charco donde habrá sapos y ranas, tras la destrucción de plantas de ornato?
¿Cómo diablos es que no se dan cuenta los diputados de lo que a todas luces es visible hasta para un tuerto?
Por supuesto, no sólo no lo sabía la diputada Bernal Reséndiz, aunque hay que reconocer su valentía para externar su ignorancia, sino que tampoco lo sabían el resto de diputados de su partido, y lo mismo puede decirse de los legisladores del PRD, quienes al ser consultados reconocieron que los tomó por sorpresa la demolición del edificio que albergaba la Biblioteca del Congreso.
’Me da pena decirlo, pero no teníamos conocimiento de que se destruiría el edificio’, me dijo uno de ellos. A lo mejor lo sabían los de la Jucopo, pero no creo que lo supiera nuestro coordinador; él nos lo hubiera informado, añadió, tras reconocer que los diputados han sido muy pasivos al dejar hacer y deshacer al presidente de la Junta de Coordinación Política, el morenista Alfredo Sánchez Esquivel, el mismo que con chicanadas le quitó la diputación a una mujer indígena.
En fin que tampoco los diputados de Morena sabían de la demolición del edificio. Sabían, sí, que iba a ser remodelado para hacerlo funcional, y para habilitar allí, en un segundo piso, algunas oficinas del propio Congreso. Iba a ser reforzado, como se acordó en la anterior Legislatura, no que iba a tirarse.
Y si nadie sabía que el edificio iba a ser derrumbado, mucho menos nadie sabe quién está a cargo de la nueva construcción, quién lo validó y cuánto habrá de costar. El único que debe saberlo es Alfredo Esquivel, toda ves que se siente el patrón del Congreso y dueño del presupuesto, y a lo mejor el coordinador de los diputados del PRI, Héctor Apreza, con quien ha hecho mancuerna al estar pendiente la cuenta pública del anterior gobierno.
Lo cierto es que un edificio, como el que albergaba la Biblioteca del Congreso, con menos de 30 años de vida, fue destruido por quien decide qué se hace y qué no en el Poder Legislativo, con la complacencia, o en su caso indiferencia de quienes también forman parte de la Junta de la Comisión Política, en tanto la mayoría de diputados se enteran de lo que allí ocurre, como es el caso, por las gráficas del fotorreportero Anwar Delgado, quien dio cuenta puntual del inicio de la demolición del inmueble.
¿Quién pues, en su sano juicio, destruye un edificio cuando ni siquiera lleva la mitad de vida, sólo para construir una cafetería porque al diputado que manda le gusta el capuchino?
Bueno, hay que decir que la culpa no la tiene el indio, aunque sea blanco, sino el que lo hace compadre.
¿A propósito, saben los diputados cuánto cuesta la construcción del charco, dónde además de sapos y ranas, habrá peces de colores? ¿Alguien sabe cómo están las cuentas del Congreso desde que el presupuesto lo maneja Alfredo Sánchez?
Comentarios: epistolassurianas@hotmail.com


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