Filosofía Cosmica - - Álvaro Obregón - esferaperiodistica.com.mx

Filosofía Cosmica


| Armando Arévalo Hernández | Desde El Informador Analítico
Filosofía Cosmica

Ciudad

Junio 13, 2022 18:23 hrs.
Ciudad Nacional › México Ciudad de México
Armando Arévalo Hernández › El Informador Analítico

De pequeño, cuando escuchaba la palabra ’universo’, me fascinaba, debido a que mi mente se echaba a volar pensando que en este universo podría existir infinidad de cosas que nosotros simples mortales, no conocíamos, la idea de que era infinito, me hacía fantasear sobre muy diversas formas de vida, múltiples sistemas planetarios y diferentes, aunque no era un versado en ciencias (debido a mi niñez) sí, me permitía fantasear al respecto.

Qué lejos estaba de saber que en el siglo XVI, un monje italiano Felipe Bruno (mejor conocido por su nombre religioso Bruno Giordano 1548-1600), había sido quemado por la Santa Inquisición por haber expuesto sus ideas respecto de la existencia de varios planetas donde la vida podía ser posible en ellos, tal vez, si yo hubiera vivido en ese tiempo y desde mi niñez hubiera planteado lo que mis fantasías me hacían pensar al respecto de nuestro universo, muy parecidas al del monje Bruno, me hubieran quemado en leña verde como lo hicieron con Bruno, pero resulta que en ese momento de mi vida en pleno siglo XX ( 1970-1975), y como todos los chavos rucos (que hemos sobrevivido a la influenza, al Covid 19, a varias crisis económicas, a diversas guerras en diferentes partes del mundo que han puesto al mundo casi al borde de una tercera guerra mundial y hemos llegado al siglo XXI), todos los que somos sobrevivientes, lo más seguro es que hayamos tenido este tipo de fantasías, debido a que desde nuestra educación primaria, nos hablaban sobre nuestro planeta, nuestro sistema planetario, el sol, de otros sistemas planetarios, de nuestra galaxia, miles de galaxias y de nuestro universo (lo que se conoce sobre él, porqué es más lo que se ignora que lo que se sabe).Recuerdo esa lección que vi en un libro de astronomía que solía leer a mis 7 años de edad, versaba sobre nuestro sistema solar: ’El sistema solar es un conjunto de 9 planetas que se encuentran girando alrededor de nuestro sol’ (con el tiempo se descubrió que no eran 9 planetas, sino más, para que la ciencia declarara últimamente que solo son 8, Mercurio, Venus, la Tierra, Marte, Júpiter, Saturno, Urano y Neptuno). Desde ahí, mi mente volaba tal vez inducido por la película de Peter Pan o los programas (Perdidos en el Espacio, El Túnel del Tiempo), solo por mencionar algunos de los productos televisivos que influían en las mentes de los niños de ese tiempo.
Recuerdo cuando leí por primera vez lo siguiente: ’El sistema Solar y miles de millones de otras estrellas, planetas, gas, polvo, radiación, materia visible y materia invisible (conocida como materia oscura), están todos gravitatoriamente ligados formando una estructura mucho mayor, nuestra galaxia, la Vía Láctea. Me sorprendí cuando supe que era necesario conocer todos los anteriores conceptos solo para medio entender nuestra galaxia, llamada ’Vía Láctea’, que quiere decir en castellano, ’Camino de Leche’, porque los griegos al verla, en la oscuridad de sus ciudades, la podían ver claramente blanca como la leche, no como hoy, por las lámparas de las ciudades a duras penas podemos verla, teniendo que salir al campo, para poder tener esa oscuridad que nos permite contemplar mejor el cielo.

Aprovechaba mis noches de campamento (cuando estuve en los Scouts de México, en el Grupo 5 de la Seattle, en Zapopan), para separarme de mis compañeros y dedicarlo a ver el cielo, dejando volar mi imaginación por ratos prolongados, tal vez como lo hacía el monje Bruno; como quiera que haya sido, la observación del firmamento en una noche estrellada era una delicia para mí (lo sigue siendo), aprendí a ubicar a simple vista las constelaciones, los nombres de las estrellas y su ubicación, también de los cúmulos de galaxias, etc.

En términos prácticos e inmediatos, conocer el origen, evolución, estructura y condición pasadas y actuales de los planetas de nuestro sistema planetario (el sistema solar), nos ayuda a comprender las etapas geológicas de nuestro planeta, así como a comprender un poco mejor la única casa que tiene la humanidad por el momento (el planeta tierra). Comprenderemos mejor el porqué de los temblores, de sus campos magnéticos, las heladas, las estaciones del año, y hasta el famoso CAMBIO CLIMÁTICO, ya se está dando y dicen los científicos que de no aplicarnos en poner medidas correctivas, ya no habrá para atrás, lo que hará que paguemos caro nuestra osadía de romper el fino equilibrio imperante en la ecología de nuestro planeta. Mejor que nunca conocemos su geología, su atmósfera, su ecología y muchas cosas más que no se sabían cuando su servidor era apenas un niño de 8 años de edad.

La unidad hombre-cosmos, es mejor comprendida actualmente que hace algunos siglos ( aunque los filósofos se esforzaban en explicarla), sabemos que el hombre es polvo de estrellas los miércoles de cenizas nos dicen, ’polvo eres, y en polvo te convertirás’, también no hay duda que somos un pedazo de nuestro cosmos, el hombre hoy comprende que no sólo es un ser vivo en el planeta donde hay miles de especies vivas diferentes, sino que además de ser uno más de esos seres vivos, también es un ser cósmico en la vida, esta forma de pensar nos une con el universo, creando así una filosofía de unidad con el cosmos, tal como lo hacían algunas filosofías de la India, hace miles de años (llegando a sentirse uno con el todo).

Conocemos desde la creación de nuestro universo, su forma, la existencia de materia oscura y energía oscura, además de la materia y energía clara (les llamo así, porque si la otra es oscura, entonces la materia que podemos ver y la energía que podemos sentir, son claras, o sea lo inverso de las oscuras), todo esto fue conocido o medio conocido por las ciencias físicas en los albores del siglo XXI.

Los chavos rucos, hemos visto grandes cambio, entre ellos la televisión, computadoras, rayos laser, viajes a la luna, exploración del espacio exterior, bombas atómicas, además en la vida diaria vemos su aplicación aún en nuestras casas, por otro lado, la difusión de las ciencias en los diversos programas televisivos: Carl Sagan, Isaac Asimov y muchos científicos que se dedicaron a difundir las ciencias, haciendo que todos y cada uno de los Chavos Rucos de hoy, pudiéramos fantasear con el avance de las ciencias, además de comprenderla.

Solo me queda terminar este artículo agradeciendo a la FAPERMEX (Federación de Periodistas Mexicanos de la República Mexicana), el PREMIO NACIONAL DE PERIODISMO MÉXICO RICARDO FLORES MAGÓN’ 2021, en la categoría de Difusión de las Ciencias, que me fue entregado el 7 de junio vía la CONPPRYT (Confederación Nacional de Periodistas de Prensa, Radio, Televisión e Internet), en la ceremonia de los GALARDONES CONPPRYT 2022, donde por cierto el Galardón en el área de Difusión de las Ciencias, lo ganó el Dr. En Ciencias Médicas, Carlos Álvarez Moya, gran científico y amigo, con quien por varios años compartí el conocimiento científico en el área de muta génesis, algún día hablaremos de esta área de las ciencias, aquí en revista Q. Victory.

Felicidades a todos los premios nacionales y a los de Jalisco: Periodista Victoria Falcón Águila, Cronista José de Jesús Vázquez Hernández, Dr. Francisco Jiménez Reynoso. También a los galardonados con el GALARDÓN CONPPRYT 2022: Periodista María Antonieta Flores Astorga, Periodista Yolanda Zamora Puente, Periodista José Ruiz Mercado, Arquitecto Arturo Meza Ávila, Pbro. Tomás de Hijar Ornelas, Dr. Carlos Álvarez Moya.
Fue un honor coincidir con ustedes en la ceremonia y recibir este Premio Nacional de Periodismo.


Ver nota completa...

Escríbe al autor

Escribe un comentario directo al autor

Éste sitio web usa cookies con fines publicitarios, si permanece aquí acepta su uso. Puede leer más sobre el uso de cookies en nuestra política de uso de cookies.