Opinión

Las pócimas milagrosas que se ofertaban a finales de 1912

Rodolfo Villarreal Ríos

Las pócimas milagrosas que se ofertaban a finales de 1912

Periodismo

Agosto 14, 2020 21:49 hrs.
Periodismo Nacional › México Coahuila
Rodolfo Villarreal Ríos › guerrerohabla.com

Actualmente, nadie lo puede negar, el tema de la salud es el que mayor espacio ocupa en todos los medios de comunicación. Por una parte, nos reportan las consecuencias funestas que día con día ocasiona el mal originado en China, lo cual sabemos es políticamente incorrecto mencionar, pero ni modo que apuntemos que se dio por generación espontánea o vino del espacio. Esto, sin embargo, no impide que, si usted se planta, ya avanzada la noche, frente al televisor encuentre como le ofrecen cualquier tipo de productos para la cura desde el dolor de articulaciones hasta el mal más complicado. Todo es untarse aquello o ingerir tal píldora o brebaje para que pueda dejar atrás lo que le aqueja y hasta recuperar la juventud perdida. Eso sí, tras de ofertar que nada como esa pócima para aliviar los males, continúan con la retahíla de los efectos secundarios que acarrea el consumirla hasta el punto de que aquello luce como si el remedio fuera peor que la enfermedad. Ante ello, hace unos días, nos saltó la curiosidad sobre cuáles eran las circunstancias que prevalecían en México a principios del siglo XX en materia de la oferta de pócimas milagrosas. Y en esa inmersión al pasado, nos fuimos a consultar lo que en relación con remedios medicinales se publicaban en los diarios editados en la Ciudad de México. Ahí encontramos anuncios de medicamentos para todo tipo de males, cansancio, catarros, enfermedades veneras, impotencia, alteraciones nerviosas, alcoholismo y varias más. Partamos hacíamos ese recorrido entre linimentos, pócimas, píldoras y demás.
Eran los últimos meses de 1912, el presidente Díaz Mori tenía cerca de un año y medio de haberse ido, mientras que el presidente Madero González apenas alcanzaba a cumplir los doce meses en el cargo. En la sociedad seguían prevaleciendo los aromas de lo vivido durante los años del porfirismo y nadie imaginaba que, pronto, la traición sería el vehículo para dar por concluidos los tiempos del maderismo. Mientras eso llegaba, nada detenía el acontecer diario de los integrantes de la sociedad mexicana quienes estaban dispuestos, al igual que hoy, a encontrar la cura rápida para cualquier enfermedad, dolencia o indisposición que le aquejara. En ese contexto, como ha sucedido siempre, todos prometían que de ingerir o frotarse esto o aquello, adiós a los males y bienvenida la salud recuperada.
Para las afecciones respiratorias, tales como tos, resfriados, bronquitis y catarros crónicos, se anunciaba que los médicos más eminentes las curaban con Capsulas Cognet que eran un ’remedio irremplazable contra todas las enfermedades del pecho.’ Venían de Paris y estaban disponible en ’todas las farmacias y droguerías.’
Pero si lo anterior acabó en algo mas serio, algo así como la tisis, la cual se apuntaba en el anuncio, ’nunca ataca de repente. Avanza rastreando. Primero es un resfriado; luego un poco de tos seca; luego perdida de carnes; luego una tos más fuerte; luego la fiebre, los sudores nocturnos y hemorragias.’ Para evitar llegar a eso, recomendaban ’Pectoral de Cereza del Dr. Ayer,’ elaborado en Lowell Massachussets por el Dr. J.C. Ayer y Cía. Se recomendaba ’tomadlo al primer resfriado.’ Para que el medicamento surtiera efecto sugerían asegurarse de que ’tenéis el vientre en buen estado. Las evacuaciones diarias son absolutamente esenciales.’ Como bono, se anotaba que ’las píldoras del Dr. Ayer mantienen el hígado y los intestinos en buena condición.’ Pero había otro remedio ofrecido por Lodigiani Hnos., cuyas propiedades le permitían ser utilizado en pacientes de todas las edades y para enfermedades diversas, su nombre era Creosofosfatina. Si el enfermo era un ’niño de 7 a 8 años, una cucharadita cafetera cada dos horas le alivia la tosferina.’ En el caso de los adultos, con tres cucharadas soperas al día se curan la infección y fermentación intestinal.’ Ahora que si se trataba de resolver los problemas relacionados con ’tisis, laringitis, raquitismo y debilidad’ la dosis eran seis cucharadas soperas al día.’ Aquel medicamento también se podía encontrar en pastillas, las cuales tomando de ’5 a 20 pastillas al día curan catarros, toses, ronquera y demás enfermedades de la garganta.’ De su composición química nada decían, aun cuando aseguraban ’que no son irritantes, ni descomponen el estómago.’ Todo eso lucía como meroliquismo puro.
Ahora que, si su estómago le daba molestias, con la indigestión, nada como tomar ’el elixir estomacal Stomalix,’ el cual permitirá que ’el estómago se normalice con unas cuantas dosis.’ En caso de que aquello llegara a otros niveles, había que acudir a la ’Antigua Droguería de la Palma, ubicada en Av. San Francisco 39 y solicitar Purgen, el purgante ideal de rico gusto [¿para quién]: activo, seguro, suave, barato.’ Venia en ’tamaños para niños, para adultos y enfermos que guardan cama.’ Ya por esos rumbos gástricos, si se buscaba ’curar acedías, aguas de boca, el dolor y ardor de estómago, los vómitos, vértigo estomacal, dispepsia, neurastenia gástrica, anemia, cólicos, diarrea...’ y un sinfín de males más que podían curarse si se tomaba el ’Elixir Estomacal de Saiz de Carlos.’ Entre tantas propiedades curativas, solamente les faltó mencionar que también era bueno para ’el empacho y el mal de ojo.’ Pero veamos otros casos como la cura para quienes tenían una devoción excesiva por las bebidas espirituosas.
A ellos, el doctor Clemente Swain, ubicado en Avenida San Francisco No. 15, les prometía ’tanto al bebedor consuetudinario, como al que solo bebe de vez en cuando, [que podía] salvarse del feo vicio en 3 días ya sea a sabiendas o sin que él lo sepa.’ Nótese que esto era exclusivamente para personas del genero masculino. Informaba que su remedio estaba garantizado. ’Es suave, agradable y completamente inofensivo. No importa cuantos años haya existido el vicio, mi remedio es el verdadero medicamento casero, aprobado por eminencias médicas y apoyado por infinidad de testimonios.’ En caso de que el paciente potencial no viviera en la capital, se le daba consulta por correspondencia. Eso sí, no se especificaba en qué consistía la pócima milagrosa. Si esto no le funcionaba al ’enfermo,’ había otras alternativas. Pero este doctor Swain no se concretaba a curar alcohólicos, también le entraba a resolver problemas relacionados con ’alguna enfermedad especial, debilidad orgánica o cualquier otra enfermedad peculiar al hombre o de la sangre.’ Para esta última, ofrecía como remedio ’el nuevo medicamento alemán (606)’ el cual con ’una inyección cura radicalmente.’ Esto último, también era ofertado por especialistas del Instituto Medico Alemán, ubicado en San Juan de Letrán No. 1 quienes eran más específicos y prometían que con esa misma dosis curaban’ la gonorrea, impotencia y reumatismo.’
Pero retornando a las beberacuas, nada como recurrir al ’contra borrachera del Dr. Graff’ cuyo precio era ’un peso por tubo y era completamente inofensivo aun en las más altas dosis.’
Si el problema era la falta de vigor, la solución la podía encontrar en el ’Vino de San German,’ cuya composición no se especificaba o bien en el ’Vino de Stearns de extracto de hígado de bacalao ferruginoso.’ Por esos mismos caminos, se indicaba que, si se padecía de anemia, debilidad, neurastenia, consunción (perdida de peso) nada como recurrir al ‘vino y jarabe Deschiens.’ Para las damas que padecieran de anemia, estaba disponible en todas las boticas ’las píldoras rosadas del Dr. Williams.’ Para probar que funcionaban, colocaban un texto, supuestamente, escrito por una dama Originaria de Aguascalientes, quien decía que ’con cinco frasquitos, quedé completamente curada, aumentando hasta veinte libras [desconocíamos que entonces se usara en México esa medida] de peso.’ Al parecer entonces, lo que se trataba era de ganar kilos y en ese sentido apareció el llamado ’Remedio Sargol,’ en cuya publicidad se leía: ’Permítanos que lo engordemos. Caja valorada en $0.50 (m.[oneda] a.[mericana]). Gratis. Le probaremos a nuestro propio costo que no es necesario permanecer flaco, enjuto e imperfectamente desarrollado.’ Según ellos con ese tratamiento [las píldoras], enriquece los glóbulos rojos de la sangre, fortalece los nervios y el aparato digestivo, haciendo que este alimente perfectamente el alimento convirtiéndolo en excelente, solida y saludable carne...es mejor que el aceite de hígado de bacalao.’ Como cambian los tiempos, entonces el asunto era poner carnes en el cuerpo, hoy se busca que se reduzcan.
Para quienes pagaban las consecuencias de visitar ciertos sitios en donde la higiene no era la característica de quienes atendían a la clientela, se anunciaba que para curar ’las afecciones sifilíticas y vicios de la sangre’ nada como recurrir al ’jarabe o grajeas de Gibert.’ Por esos mismos senderos, se dirigían a quienes padecieran de otros padecimientos adquiridos en lugares similares al mencionado en la primera línea de este párrafo. ’La Compañía Americana de Yerbas Medicinales ofrecía el especifico cAdYm contra gonorrea, espermatorrea, gota militar, etc.’ al cual promocionaban como el ’mejor remedio del mundo’ Con esto, enfatizaban, se ’quita el escurrimiento y también el ardor del caño, de 2 a 5 días sin inyección alguna.’ Como entonces no existía, ni la internet, ni el correo electrónico, les proporcionaban un apartado postal para que fueran timados, perdón, hicieran su pedido.
Quienes tuvieran problemas de ’impotencia-debilidad,’ les cuestionaban: ¿Ha tomado usted infinidad de medicinas para curar, sin obtener alivio?’ Al mismo tiempo, les respondían, ’Han fallado porque no obran sobre los nervios interiores en donde dichas enfermedades tienen su origen. Pruebe usted las pastillas restauradoras del Dr. Hershey [¿Tendría algo que ver con los chocolates?] para los nervios y el cerebro; estas operan directamente sobre los nervios interiores y según la experiencia los curan en 95 de cada 100 casos. Precio $2.00 por caja y tres cajas (tratamiento por un mes) $5.00.’ Lo mismo se podían conseguir en cualquier botica o droguería que pidiéndolas directamente a ’Hershey Medical Co. Apartado Postal 112 en México.’
La publicidad anunciaba que en caso de que su ’sistema nervioso este enfermo y su cerebro debilitado y falto de alimento; así para curar aquel y curar este, debe usted probar el único remedio positivo que existe que es el celebre Cordial de Cerebrina Compuesto Ulrici de New York.’ Si el potencial consumidor no se convencía de las bondades del menjurje, le aderezaban otra carnada que se leía: ’los doctores siempre lo prescriben y recomiendan como el reconstituyente mas poderoso...La anemia y la debilidad de la sangre, tan frecuente en la mujer, siempre es vencida...y es a la vez el tónico sexual mas admirable para curar la debilidad sexual en ambos sexos, revive las naturales pasiones de la juventud apagadas por vejez prematura, debilidad nerviosa o enfermedades crónicas.’ Asimismo, para curar ’la nerviosidad,’ ofertaban las capsulas del ’Dr. Richards Dyspepsia Tablet’ con las cuales se hace que ’los alimentos nutran el sistema nervioso, sin estimularlo demasiado. Son digestivas, antisépticas, tónicas; no son purgantes. Con su uso desparecen las agruras, llenuras, indigestiones, nerviosidad...pésese usted antes y después de tomarlas.’ Nada especificaban el porqué de pesarse, ¿Qué contendrían?
Para quienes andaban con problemas de obesidad, [¿generada por la Coca Cola y el Osito Bimbo?], les anunciaban que ’se cura sin cambio de régimen con las inofensivas pastillas alemanas ‘Salomé’ las cuales encontraban en Avenida San Francisco 39.
Desconocemos porque entonces andaban tan preocupados con eso de robustecer la sangre, pero era una constante en muchos de los anuncios. Una bebida promocionada como ’gaseosa deliciosa, Ferro Quina,’ se decía que era’ un tónico vegetal sin alcohol que enriquece y fortifica la sangre.’ Se fabricaba en Londres y era distribuida en México por L. Mundet e Hijos.
Aquellos que hubieran dado un mal paso, en el sentido literal de la acepción, se les recomendaba recurrir al ’Linimento Jacobino, eficaz en torceduras y dislocaciones.’ Pero algo mas debió de tener esta pócima, pue por sesenta centavos el frasco, se recomendaba usarlo para resolver ’las neuralgias y jaquecas.’ O sea que donde se lo untara le proporcionaba alivio. ¿Sería verdad? Por estos terrenos últimos, se anunciaba que los ’Sellos Algocratine [proporcionaban] alivio inmediato a jaquecas, neuralgias, dolores nerviosos [y] reglas dolorosas.’ Ahora que si se trataba de ponerse romántico cuando a la amada la atacara un dolor de cabeza o una jaqueca fuerte, nada como ’un pañuelo mojado con 4711 Eau de Cologne puesto en la frente o en la nuca [de la dama] tranquiliza extraordinariamente. La jaqueca desaparece. Los nervios se fortifican nuevamente,’ y lo que siguiera pues era un asunto de dos...
Para los que veían, como cada día, la testa les lucía más despoblada, Johannsen, Félix y Cia., en Av. San Francisco 39, les ofrecía el ’Herpicida de Newbro,’ como ’el remedio original que mata el germen de la caspa y evita la caída del cabello. Úselo y tendrá la cabeza limpia y libre de caspa y [con] abundante cabello.’
Cuando se trataba de resaltar la belleza de las damas, se promocionaba el uso del ’legítimo jabón de hiel de toro. Con el uso de este jabón, desparecen las pecas, paño, manchas y granitos de la cara, conservándose al mismo tiempo el cutis fresco y satinado. Como aquello no era asunto de limitarse, se apuntaba que ’lavándose la cabeza con este jabón, crece el cabello con mas vigor y se evita la calvicie, pues con su uso se destruye la caspa causa principal de la caída del pelo.’ Pues eso sería en aquella época porque lo que es ahora no se requiere de eso para que los cabellos se vayan de paseo y sea necesario hacer peripecia y media para cubrir las entradas y ...las salidas.
En igual forma, la firma F. Wolff & Sohn ponía a la disposición de las mujeres mexicanas el ’Jabón Kaloderma, así como Crema (Jalea de glicerina y miel) y polvos de arroz. Insuperables para conservar la hermosura de la piel.’
Un anuncio que nos despierta dudas es aquel que se leía: ’Anona. Antiséptico moderno. Evita y cura enfermedades de la boca, garganta, nariz y los órganos secretos [¿cuáles serían estos?]. Anona hermosea el cutis. [Encuéntrelo en] boticas y droguerías, $1.00. La Reyna de la Salud.’ ¿Qué contendría ese menjurje que en donde se posaba curaba o embellecía?
Como se puede deducir de este repaso breve sobre pócimas milagrosas ofertadas, en poco se diferencia de lo que hoy encontramos en los medios de comunicación. Claro que entonces se presentaba en blanco y negro con letras impresas sobre un papel y actualmente se ofrece a colores y con personas que emplean tonos de voz diversas apoyadas con imágenes y testimonios de cuan efectivo ha sido el producto que hasta la felicidad les trajo. Pero aparte de esa diferencia, al final la esencia es lo mismo, vender productos milagro para curar cualquier mal. Para quienes nos dicen que el coloniaje se apoderó de nosotros cuando los neoliberales abrieron la economía, cabe mencionar que la inmensa mayoría de esas pócimas, cuyos efectos ’curativos’ describimos line as arriba, venían de sitios ubicados al norte del Bravo y ni modo que vayan a decirnos que entonces ya éramos globalizados. Algo que también nos llamó la atención es que la abrumadora mayoría de esas píldoras, jarabes o brebajes que supuestamente curaban, no mencionaban que contenían, ni cual era su precio. En 1912, al igual que en 2020, hay que tomar con un grano de sal aquello que se anuncia como la pócima milagrosa que habrá de curar, ahorita o en unos días, tal o cual enfermedad. vimarisch53@hotmail.com
Añadido (1) Entonces, José María Morelos y Pavón fue quién consumó la independencia Ni modo, en la época de la transformación no queda sino regresar a la escuela. ¿Qué otras lecciones equivocadas habremos aprendido?
Añadido (2) Andan tan mal de recursos que no les alcanza para contratar una experta en el lenguaje de señas.
Añadido (3) Vaya semana que tuvieron los ‘panboleros’ hispanos en la Champions League. Primero, el Real y el Atlético de Madrid fueron echados, pero lo vergonzoso en grado superlativo fue la goleada que recibió el Barcelona. Aun cuando en el último caso podrían decir: ’esos son catalanes...’
Añadido (4) Los estrellas de los Yankees, Stanton y Judge, parecen hechos de cristal. A las primeras de cambio y ya están en la lista de lesionados.
Añadido (5) Al coreógrafo Enrique Ponce (Rafael Cardona dixit), artista excelso de la faena a metro u medio de distancia, un toro ya le envió el primer aviso. Mas temprano que tarde, un burel le va a pasar la factura. Los reflejos se aletargan cuando hay que dar lo máximo en otras lidias que exigen mucho más de lo que la edad puede ofrecer.



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