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Línea 12: crisis política del obradorismo y del régimen oligárquico

Marcos Tello Chávez

Línea 12: crisis política del obradorismo y del régimen oligárquico

Política

Enero 05, 2022 01:08 hrs.
Política Nacional › México Ciudad de México
Marcos Tello Chávez › Prensa Comunitaria Continental

I ¿ACCIDENTE O CRIMEN DE "LAS ELITES DELINCUENTES"?

¿Estamos frente a un infortunado accidente o ante un nuevo crimen de ’las elites delincuentes’ que dominan el mundo de la política, la economía y la cultura en México? Resulta evidente, por las evidencias que se han acumulado desde que inició la construcción de la ’Línea Dorada’, que lo sucedido el 3 de mayo de 2021 tiene que ver con un crimen que involucra directamente a Marcelo Ebrard ex Jefe de Gobierno y actual Secretario de Relaciones Exteriores, a Miguel Ángel Mancera ex Jefe de Gobierno y actual Senador de la República, a Claudia Sheinbaum Jefa de Gobierno de la Capital y a un grupo de empresarios entre los que destacan Carlos Slim, Bernardo Quintana, Andrés Arizcorreta y Patrick Kron-Cintia Angulo; titulares del Grupo Carso, de Ingenieros Civiles Asociados (ICA), de Construcción y Auxiliar de Ferrocarriles (CAF) y de Alstom respectivamente. Cabe anotar que algunas de estas personas ya no son las titulares de las empresas aludidas, pero fueron estas las que encabezaron las negociaciones para la construcción de la Línea 12. Además de esas empresas de capital mexicano, francés y español participó el Grupo Riobóo de José María Riobóo, empresario muy cercano a Andrés Manuel López Obrador y a Claudia Sheinbaum. Riobóo colaboró en el peritaje del derrumbe en la línea 12; entre otros méritos del empresario destaca su participación en el diseño de los ’Segundos Pisos’, obra icónica del Gobierno de Obrador de quien recibió, sin licitación alguna, la adjudicación de un contrato por 170 millones de pesos en la Ciudad de México. Los ’segundos pisos’ son emblemáticos por sus dimensiones y por el entramado de relaciones que existen entre personajes de la clase política como Obrador y empresarios de primer nivel.

Cabe anotar que las empresas aludidas siguen siendo parte del grupo de las corporaciones beneficiadas con puesta en marcha del Tren Maya o de la Refinería Dos Bocas.

Tan grave es el asunto que el Presidente Andrés Manuel asumió públicamente el problema de la Línea 12 como un punto de su Agenda, a la vez que concertó acuerdos con Carlos Slim cuya empresa aparece como la principal responsable de las fallas técnicas detectadas hasta ahora. De momento, sin esperar a los resultados del peritaje, Obrador exoneró al hombre más rico de México en medio de frases de reconocimiento como ’hombre institucional, con dimensión social’; en el pasado quedó el estigma lanzado por el hoy presidente en contra de Slim por ser integrante de la ’mafia del poder’. Además, de refilón ordenó a la Jefa de Gobierno, quien estuvo presente en la reunión con Slim, dejara de dar información sobre los avances o demoras sobre la reconstrucción del tramo afectado. Mientras, sobre las posibles responsabilidades de Claudia Sheinbaum y Marcelo Ebrard López Obrador pidió esperar al resultado del peritaje y no hacerles el juego a los conservadores que en esos días de junio querían echar a pelear a sus dos principales competidores por la presidencia del país.

II. POSVERDAD Y DESVIACIÓN DE PODER: DEL "YO TENGO OTROS DATOS" A LA LEGALIZACIÓN DE LA IMPUNIDAD.

Las maneras en que se ha manejado el suceso por la Presidencia, los exjefes de Gobierno de la Ciudad de México, el empresariado, los medios de comunicación y por la mayoría de la clase política e intelectual, coinciden en lo fundamental con los procedimientos que se hicieron costumbre durante las administraciones priístas, panistas y perredistas; con las nuevas formas de la ’gobernanza neoliberal’ y la guerra mediática y cultural de corte ’posmoderno’. De ’sociedades donde la información es manipulada, ocultada o censurada o donde simplemente se fabrican ‘mentiras verdaderas’ y la crítica al status quo es reprobada.’ Las posturas ’ambiguas’ del Partido de la Revolución Democrática (PRD) y del Partido Acción Nacional (PAN) en defensa de algunos funcionarios involucrados como Enrique Horcasitas exdirector del Proyecto Metro en el Gobierno de Marcelo Ebrard, son ilustrativas de la trama de vínculos y compromisos dentro de la clase política y el empresariado.

El ’yo tengo otros datos’ de Andrés Manuel López Obrador (AMLO) es una variante del proceso evolutivo, de refinamiento y vulgarización del totalitarismo neoliberal propio de los régimenes oligárquicos que reinan en el mundo y particularmente en México. En el caso del derrumbe en la Línea 12 se instrumentó toda una estrategia de control de daños basada en la descontextualización del hecho, en la manipulación de clientelas, el uso de bots y la fabricación de la opinión pública por comunicadores e intelectuales a modo, pagados o no.

Dicha estrategia es un instrumento que conjuga la participación de organismos de seguridad, de empresas de comunicación y de comunicadores adictos al gobierno en turno y a grupos empresariales que cuentan con destacados ’policías’ entre los responsables de sus servicios de protección. Las historias de Wilfredo Robledo, como la de Hertz Manero o la del propio Alfonso Durazo únicamente son un botón de muestra que involucra a las redes de inteligencia de las fuerzas armadas y del antes CISEN convertido en Centro Nacional de Inteligencia (CNI). Las tácticas instrumentadas desde los ’cuartos de guerra’ del Poder Ejecutivo, los ’medios de comunicación y los sistemas de inteligencia del Estado son propicios para el desarrollo de atmosferas fascistoides y la degradación del debate político que convergen con la militarización, el militarismo y los desplantes autoritarios que pretenden legitimar la impunidad de las ’elites delincuentes’. Una parodia que conserva actualidad es la película ’La Dictadura Perfecta’ que en su momento denunció a TELEVISA por su campaña a favor de Peña Nieto; por la que obtuvo millonarias recompensas. En esa línea de actuación política y militar de medios de comunicación afines al gobierno actual estaría el empresario Epigmenio Ibarra, antiguo corresponsal de guerra; que según múltiples fuentes ha obtenido contratos, préstamos y condonaciones de impuestos por parte de quienes hoy encabezan el Gobierno actual.

No sólo estamos frente al estilo personal de gobernar, al mal carácter y el autoritarismo de López Obrador, sino frente a un sistema cultural y político-militar experto en la construcción de la ’verdad’ y en la defensa de sus operadores de primer nivel. Eso explica por ejemplo, la labor de encubrimiento en torno a Marcelo Ebrard, quien es el principal responsable de los sucesos relacionados con la Líne12. Un personaje fundamental dentro de la elite obradorista, pero también un cuadro representativo del entramado de poder en que los intereses de la oligarquía local y extranjera se juntan en el marco de los intereses geopolíticos de Estados Unidos. Defender a Marcelo contra viento y marea se convirtió en razón de Estado, a pesar de las contradicciones existentes dentro de las elites dominantes o mafias del poder; de ahí la intervención directa de Obrador a riesgo de exhibir complicidades que vienen de lejos. Esta forma de convertir lo falso en ’verdad’ o la verdad en mentiras a medias, está vinculada a las estrategias de militarismo y militarización creciente que forman parte de los expedientes de Guerra de Baja Intensidad, de Guerra Psicológica o de Cuarta Generación.

En todo el montaje para defender a los responsables de la tragedia en la Línea Dorada hay un cierto acuerdo inconfesado entre las elites de la derecha: la presidencial que se presenta cínicamente como progresista de corte antineoliberal y la de sus opositores calificados de neoliberales, conservadores y ultraderechistas. Coinciden en un punto, a pesar de las histéricas disputas que día a día montan en los medios de comunicación, ambas expresiones, los neoliberales suaves y los neoliberales duros o salvajes, convergen en la intención de cerrarle el paso a expresiones sociales, civiles y políticas de carácter comunal, comunero y socialista. En el objetivo de los neoliberales por monopolizar la escena política se dan la mano MORENA, el PRI-PAN-PRD, el PVEM y el PT, sin faltar el Frente Nacional Anti-AMLO (FRENA) y el Yunque, entre otros.

Existe un cierto cinismo cuando desde la presidencia se condena a la ultraderecha fascistoide, a los conservadores y ’fifís’, mientras tales derechistas extremos pululan en la filas de MORENA, participan del gobierno junto a sus empresarios consentidos; baste citar algunos nombres: Alfonso Romo, Víctor Villalobos, Manuel Espino, Germán Martínez, Ricardo Salinas y al mismo Slim que juega en todas las bandas, de manera semejante a Marcelo Ebrard. Desde ese monopolio de la escena política el Presidente Obrador, de tiempo en tiempo, se despacha con la cuchara grande para descalificar a periodistas, intelectuales y a la izquierda social y política identificándola con los conservadores, la ultraderecha, con FRENA o con Antorcha Campesina.

Uno de los complementos de esta forma de gobernar o de gobernanza es la ’desviación de poder’
orquestada por las ’elites delincuentes’; es decir, la manipulación jurídica para dar estatus de legalidad a las Reformas neoliberales y a sus crímenes. En esa línea están los cientos de Reformas anticonstitucionales a la Constitución instrumentadas desde 1982, los ’Golpes de Estado Técnicos’, la legalización de la precarización laboral y las reformas político-electorales que han sustentado a la ’partidocracia’ y garantizan jurídicamente la permanencia de un régimen oligárquico y antinacional.

III. LOS DETALLES DEL CRIMEN DE LA "ELITE DELINCUENTE"

Han pasado 7 meses desde que sucedió el derrumbe que provocó la muerte de 26 personas y más de 80 heridos; alrededor de cuatro meses transcurrieron desde la conclusión de los peritajes que pretenden ocultar las responsabilidades de los funcionarios aludidos. La tramoya de las investigaciones y la presentación de los resultados orquestado por Claudia Sheinbaum y la Presidencia repiten el libreto que se montó unos años antes con las certificaciones de empresas europeas que dieron su visto bueno a la línea 12.

Como parte del control de daños la estrategia de Claudia Sheinbaum y del círculo obradorista trivializó la tragedia reduciéndola a un problema técnico; a problemas de soldaduras defectuosas, pernos mal puestos y fatiga de estructuras, apoyándose en el diagnóstico de la empresa noruega Det Norske Veritas (DNV) que hizo una evaluación supuestamente técnica y por tanto neutral. Resultado que pretende cerrar el caso dejando fuera todo lo relacionado con el mantenimiento y por tanto toda responsabilidad del Gobierno de Claudia Sheinbaum y del propio Miguel Ángel Mancera.

Con todo y el peritaje contratado por Claudia Sheinbaum, quedan sobre el tapete un sin número de hechos que aclarar, incluso algunas turbiedades como la violación de la cadena de custodia de los paquetes que la empresa noruega envío a un laboratorio estadounidense. Para esclarecer y deslindar responsabilidades, el derrumbe en la Línea 12 del Metro debe ser evaluado política y judicialmente para revelar los nexos y complicidades de los últimos gobiernos de la Ciudad de México con los empresarios implicados, los cuales forman parte de la crema y nata de la oligarquía empresarial. Este aspecto de la problemática es fundamental porque da luz sobre los vínculos estructurales de la clase política en general y de la obradorista en particular, con la Oligarquía mexicana y sus pares extranjeros; revelando de paso que el Régimen Político Oligárquico sigue vivito y coleando a pesar de las declaraciones en sentido contrario del Presidente y de sus más feroces defensores.

A continuación vamos a exponer algunos hechos que muestran las actitudes negligentes y los procedimientos opacos, sospechosos de corrupción, que condujeron a la catástrofe de la Línea 12. Destacamos sólo lo esencial con el fin de dar sustento a nuestra afirmación de que se trata de un crimen de ’las elites delincuentes’; entre los hechos hasta hoy conocidos sobresalen los siguientes:

1.- Los trenes de la Línea 12 nunca fueron compatibles con las cimentaciones y soportes de los tramos elevados, ni con las vías y el tamaño de los andenes. Los trenes quedaron grandes para las vías y más cortos para los andenes. Además, los trenes que finalmente se contrataron con CAF pesan 240 toneladas; mientras los de la empresa francesa Bombardier, considerada en el proyecto original, pesan 170 toneladas. En ese cambio de proveedor también se descartó a una empresa china. La sobrecarga a la estructura de la línea 12 se incrementó con 2367 toneladas de diversos materiales durante la gestión de Miguel Ángel Mancera. Los materiales fueron parte de las reparaciones hechas entre el 12 de marzo de 2014 y el 28 de octubre, periodo en que el servicio fue suspendido en buena parte del recorrido.

2.- El diseño siempre estuvo en cuestión por los constantes cambios del recorrido que pasó de subterráneo a mixto con una parte elevada; de hecho ’se comenzó a realizar la construcción sin tener los planos de detalle terminados’. La obra fue criticada por su exceso de curvas y porque las columnas de carga que inicialmente iban a tener una altura promedio de entre 8 a 14 metros, concluyeron con elevaciones que van de los 14 a los 24 metros sin tomar suficientemente en cuenta las necesarias modificaciones en todo lo referido a la dimensión de las columnas y las cimentaciones. Las constructoras y la Jefatura de Gobierno eran absolutamente conscientes de que el tramo elevado de la Línea 12 debería contemplar las características particulares de un espacio geográfico en que las fracturas geológicas y la estabilidad del suelo es muy problemática; como explicó en su momento un grupo de ingenieros civiles.

3.- Semanas antes de la inauguración el Sindicato del Metro presentó hasta 11 mil señalamientos y se negó a recibir la obra como establece el procedimiento legal; la obra la tuvo que recibir Francisco Bojórquez Director del Sistema de Transporte Colectivo Metro, mediado por una certificación otorgada de última hora por el consorcio de empresas extranjeras contratado para tal fin. Según otra publicación, en junio de 2012, 4 meses antes de la inauguración, se reportaron roturas en 10 mil durmientes. La empresa CONIISA que se encargó de la supervisión de la obra electromecánica reportó un mes antes de la inauguración el desgaste ondulatorio de las vías del tren, particularmente anormal en las curvas 11 y 12, zona próxima al derrumbe; además, explicaron que con todo y la sustitución de 900 metros de riel, de la nivelación de vías, de la sustitución de durmientes y el reperfilado de las ruedas del tren el problema siguió siendo exponencial en esas curvas. Sin embargo, con todo y mantenimiento y correcciones el desgaste ondulatorio y demás problemas señalados siguieron presentando de manera cada vez más intensa; hasta que en 2014 se suspendió el servicio de manera permanente en 11 estaciones.

4.- A simple vista, después del derrumbe, un grupo del Colegio de Ingenieros Civiles de México (CICM) encontró fisuras, deformaciones y soldaduras deficientes que afectaban a columnas, vigas y cabezales; además de múltiples deformaciones y la ausencia de elementos de metal que se colocaron mal o simplemente no se pusieron. Las soldaduras en una gran proporción eran deficientes al igual que muchas estructuras; mientras que siete de los 12 tramos con mayor grado de riesgo estructural están a dos estaciones hacia el oriente de la estación Olivos, donde ocurrió el derrumbe. La evaluación del CICM se presentó un día después del primer dictamen preliminar elaborado por la empresa noruega Det Norske Veritas que atribuía el colapso ’a una falla estructural provocada por deficiencias de origen en la construcción, sobre todo a problemas con los pernos que unían el concreto y el acero, y soldaduras mal hechas y mal supervisadas’. Para el CICM casi un tercio del tramo elevado tiene problemas estructurales. En cambio, para un grupo de investigadores del New York Times que preparó un extenso informe, las fallas estructurales afectan al 77.6% del tramo elevado. Ellos mismos señalan que muchas de esas deficiencias se dieron a conocer pero no fueron escuchadas ni corregidas y que ahora son muy difíciles de ’reparar porque se trata de elementos embebidos en la estructura que ponen en muy alto riesgo el integro de la Línea 12. Este accidente puede volver a ocurrir en cualquier otro tramo de la línea por la misma causal’. En tales circunstancias no sería exagerado plantear la hipótesis de que todo el tramo elevado no sirve; que probablemente no es reparable; más cuando se han presentado nuevas fisuras que han sido documentadas por un grupo de ingenieros de la Universidad Autónoma de Nuevo León a petición de la Secretaria de Obras y Servicios (Sobse) de la Ciudad de México; ’estas grietas se detectaron –en diciembre- entre las estaciones Tezonco, Olivos y Nopalera.
5.- En cuanto a costos de la Línea Dorada hay situaciones que son opacas por decir lo menos. La obra costó casi un 50% más de lo proyectado, pasó de 17 mil 583 millones a 26 mil millones de pesos. Contabilizados en dólares, según la investigación del New York Times, la Línea 12 al tipo de cambio de la firma del contrato fue equivalente a 1,750 millones de dólares (35 mil millones de pesos y terminó costando 2,600 millones de dólares (52 mil MDP). Sin embargo, sí tomamos en cuenta los gastos acumulados por la suspensión del servicio entre 2014-2015, el gasto por diagnósticos, reparaciones, arrendamiento de los trenes y transporte alternativo a los usuarios afectados, el gasto total a la fecha y antes de este último accidente alcanzó la cifra de 5180 millones de dólares, (103 mil 600 MDP). Según esta evaluación el costo final de la Línea Dorada, considerando la longitud de 24 kms, se elevó a 5,180 millones de dólares, cantidad que divida entre 24 nos da un promedio de 215.8 millones de dólares por km; en pesos el costo por Kilómetro alcanzó los 4 316 millones. Comparados estos costos con una obra realizada en Lima Perú por las mismas fechas que se antoja similar, la cual tiene 35 kms de longitud, el costo total de la obra fue de 1,404.3 millones de dólares, de 40.12 MDD por km; es decir, de 802 millones de pesos por km; varias veces menos que lo gastado en la Línea 12.

6.- El manejo discrecional de las licitaciones, en particular la suspensión del contrato con Bombardier para la adquisición de los trenes y el otorgamiento directo del mismo a la Empresa española CAF, a un costo de 18 mil por la renta de sus trenes fue opaca. En ello intervino directamente el Secretario de Finanzas de la Ciudad de México Mario Delgado Carrillo quien habría participado en la adjudicación directa y con un sobreprecio de 378 % del costo inicialmente manejado. Mario Delgado ’autorizó más de 1, 588 millones de dólares para el arrendamiento de 30 trenes que darían servicio a la Línea 12 del Metro de la Ciudad de México. ’Sin embargo, el contrato de la empresa española CAF, dos meses antes, especificaba en el desglose de precios, que el costo total sería de 420 millones de dólares’. Es prácticamente imposible que una decisión de este tipo se tomara sin la participación de Marcelo Ebrard. No cabe duda que él exjefe de Gobierno hoy titular de la Secretaria de Relaciones Exteriores también estuvo al tanto de las adjudicaciones a las empresas ICA y CARSO propiedad en aquel entonces de Bernardo Quintana y de Carlos Slim; seguramente conocía del pasado laboral en ICA de Enrique Horcasitas Manjarrez, Director del Proyecto Metro y que su hermano Luis ocupaba un nivel de primer orden en el cuerpo gerencial de la misma. Con seguridad también estaba enterado de los ’rumores’ sobre el papel de intermediario jugado por Enrique para favorecer a ICA con el otorgamiento de contratos por parte del gobierno y de las sospechas de múltiples corrupciones que pesaban sobre los hombros de Horcasitas. En el contexto de las prácticas habituales de los funcionarios encumbrados del PRD y del grueso de la clase política en aquel entonces, no es arriesgado afirmar que en todo ese manoseo de presupuestos, licitaciones directas y negociaciones, estuvo contemplado el ’diezmo’, la recompensa del 10% o más por cada contrato de gobierno con los empresarios, aparte de otro tipo de retribuciones. Parte de ese dinero suele solventar los gastos de campañas electorales, inversiones y todo tipo de excesos de ’las elites delincuentes’, todas burguesas.

7.- Sobre la certificación, mantenimiento y encubrimientos de los fraudes que a la postre resultaron en un crimen de ’las elites delincuentes’, sobresalen los manejos oscuros e irresponsables de las tres últimas administraciones del Gobierno de la Ciudad de México, A pesar de todos los señalamientos del Sindicato y de empresas como CONIISA, un grupo de firmas dio su aval sobre la Línea Dorada. El 30 de octubre de 2012, apenas unas horas antes de la inauguración ’el consorcio conformado por DB International Gmbh, ILF Berantende Ingenieure A.G., Tüv Süd Rail Gmbh y Hamburg Consult Gmbh, entregó un documento en el que garantizaba la seguridad de operaciones’. Para Ebrard la obra se entregó completa, lo cual fue desmentido por Horcasitas quien afirmó que lo entregado ciertamente incompleto estaba en perfectas condiciones. Entre otras cosas faltaban y aún siguen pendientes algunas escaleras eléctricas tazadas en varios cientos de millones de pesos. La certificación requirió un desembolso inicial de 119 millones 312 mil pesos para que la Línea 12 operara bajo el amparo de una autorización internacional. El documento dictaminó y certificó ’los sistemas de señalización, pilotaje automático, mando centralizado, energía eléctrica de alta tensión, subestación eléctrica de alta tensión y subestaciones de rectificación, distribución, tracción y catenaria,’ para que de modo seguro la Línea pudiera ponerse en servicio con pasajeros. Sin embargo, una de las empresas, de nacionalidad alemana se deslindó al enterarse del derrumbe; manifestó que nunca había otorgado tal certificación.

8.- En cuanto al mantenimiento cabe anotar que nunca se asumieron las fallas estructurales como tales, poco o nada importaron las fallas detectadas a simple vista; aún ahora ocurre lo mismo. De otra manera tendrían que haber considerado la opción de declarar inservible el tramo elevado, lo cual resultaba muy costoso políticamente; tanto en el preámbulo de las elecciones presidenciales de 2012, como en el contexto actual de campañas presidenciales adelantadas donde Marcelo y Claudia son los principales candidatos entre los 6 destapados por AMLO. En todo este trajín de sí o no se recibía la Línea 12 es obvio que existen complicidades entre las tres administraciones, sin descartar las objeciones por parte de Mancera y de Joel ortega para recibirla de manos de Ebrard. En el ajetreo Claudia ha mantenido una actitud encubridora como lo demuestra el diseño del peritaje que ella contrató para investigar el derrumbe; además, es ilustrativo que en la lista de responsables de primer nivel que se pretende llevar a juicio sólo aparece Horcasitas, mientras los otros personajes de primera línea han quedado a salvo. El propio presidente Andrés Manuel López Obrador ha jugado el papel de encubridor. Por otra parte, existe todo un debate sobre sí se redujeron o no los presupuestos de mantenimiento y funcionamiento del Metro; la Jefa de Gobierno asegura que no. Empero, lo que resulta evidente es el descuido y el desparpajo de la directora Florencia Serranía que hizo poco o nulo caso a los alarmantes reportes sobre el estado general de las instalaciones del Metro (STCM); lo cual incluye a la propia Claudia. Quienes usan el Metro a diario conocen en carne propia el proceso de deterioro del servicio, especialmente en el contexto de la pandemia.

9.- En diversos grados los responsables del crimen son: Marcelo Ebrard, Miguel Mancera y Claudia Sheinbaum; junto a los directores del Sistema de Transporte Colectivo Metro: Francisco Bojórquez, Joel Ortega y Florencia Serranía; además de Mario Delgado y Enrique Horcasitas, entre otros. Sin faltar los titulares de las empresas aludidas: Carso, ICA y CAF, entre otras que hoy gozan de contratos otorgados por la administración de Andrés López Obrador.
Así como los desperfectos de la Línea 12 son estructurales, también son estructurales los lazos que vinculan y anudan a estos personajes; sus complicidades, fraudes y negocios son expresión de las diversas redes de carácter trasnacional que se han apoderado de las principales fuentes de riqueza, naturales y sociales, de nuestro país. Ellos son uno de los diversos cogollos oligárquicos que garantizan la reproducción del Sistema de Dominación en que toma cuerpo el capitalismo dependiente, semicolonial y criollo que terminó por imponerse a lo largo de los últimos 200 años. No exageramos si decimos que el proceder de las ’elites delincuentes’ ha dado continuidad a las elites criminales que invadieron y depredaron nuestros territorios hace ya más de 500 años.

IV. CRISIS POLÍTICA DEL OBRADORISMO Y DEL RÉGIMEN OLIGÁRQUICO

A continuación vamos a exponer algunas ideas que desarrollaremos ampliamente en otros materiales que esperamos publicar próximamente. De momento digamos que el derrumbe de la Línea 12 dejó su huella en los resultados electorales del 6 de junio en la Ciudad de México y en el escenario de la lucha por la presidencia del país dentro de las filas de MORENA. A contracorriente de las maniobras de la elite morenista para reducir los costos políticos y del silencio o el manejo cómplice de muchos medios de comunicación y de un buen número de empresarios, las repercusiones de la catástrofe seguirá siendo un tema de actualidad que subirá de tono en la medida que se agudice la disputa por la presidencia dentro y fuera de MORENA. De entrada este problema cobra relevancia en el marco de la audiencia en que se va definir la situación jurídica de 10 presuntos imputados; si bien la nueva cita es para el 7 de marzo, difícilmente los ánimos bajaran de calor en un contexto en que las discrepancias en MORENA son el pan de cada día. De momento Enrique Horcasitas quien debe a acudir a una audiencia el 3 de enero de 2022 busca amparos, argumentando que hay un trato especial para otros presuntos implicados como Carlos Slim.

Según las encuestas de opinión tanto las preferencias de López Obrador como las de Claudia bajaron entre abril y junio. Más de 20 puntos en el caso de la última y en un porcentaje mucho menor en el caso del segundo; incluso se empezó a manejar la posibilidad de derrotas en la Ciudad de México, lo cual ocurriría unos días después.

Sin duda, el ascenso de AMLO a la presidencia del país dio un respiro a la crisis de legitimidad del régimen político y del Estado: a su sistema electoral, a sus partidos, a los aparatos político-culturales, a su alta burocracia y al Ejército. Al tiempo que abrió nuevas formas de control, gestión y participación social subordinadas a los esquemas de gubernamentalidad acordes con los cambios que la clase política introdujo al Régimen Político Oligárquico en México.

Las nuevas formas de gestión social que aún están en proceso no implican un cambio de régimen como se ha venido promocionando desde el Poder Ejecutivo, su partido e integrantes de la clase intelectual que le son afines. El régimen político es un espacio de mediación y participación de la ’sociedad civil’ y de las instituciones estatales y de gobierno. En el ámbito de lo ’civil’, un cambio de régimen presupone la transformación de los sujetos sociales, de sus ’practicas’ internas y externas, ’privadas’ y ’públicas’, en sus subjetividades. Además de un cambio en el peso específico de naciones, clases y grupos de interés en los ámbitos políticos, culturales y económicos; lo cual se traduce en la modificación de las formas de gobierno y en la transformación de los aparatos culturales y aún económicos, lo que hasta hoy no ha ocurrido. El cambio de régimen no se agota en la alternancia de partidos, ni en las modificaciones al presidencialismo o en las variaciones en el contenido de los discursos; se expresa en la configuración de nuevos sujetos e instituciones, entre otras cosas. De ahí que no sea gratuita la pretensión de López Obrador de magnificar y recalcar los supuestos avances en el proceso de la revolución de las conciencias de su 4T y en la emergencia de un nuevo sujeto no clientelar, no manipulable. Todo ese empeño pretende hacer pasar como un hecho real y consumado la ficción del fin del neoliberalismo, de la ruptura con la Oligarquía en el ámbito nacional y aún internacional. Sin embargo, a pesar de la fuerza de los gestos y las palabras la realidad es más grande que ellas, por eso los hechos suelen pesar más que las palabras y los datos de cada quien. Por ello el régimen sigue siendo tan oligárquico como el perfilado desde el gobierno de Miguel Alemán Velasco; régimen que por cierto no es democrático, con todo y maquillaje electoral y la tramoya de la división de poderes que la oligarquía, entendida como forma de gobierno, ha instrumentado para su legitimación.

Apoyado en el caudal de votos alcanzado en las elecciones presidenciales de 2018 y en las promesas de combate a la corrupción y la impunidad, AMLO consiguió renovar y dar continuidad sin mayores contratiempos a las políticas neoliberales del Banco de México, al proyecto cultural y educativo neoliberal, al Tratado de Libre Comercio (T-MEC), a megaproyectos que vienen desde Salinas, Zedillo, Fox, Calderón y Peña Nieto y a los procesos de militarización, incluidos los pactos de seguridad con Estados Unidos; entre otras políticas y reformas neoliberales.

Con el triunfo de López Obrador se aflojaron temporalmente las tensiones sociales y se pospusieron muchos de los conflictos que estaban en el horizonte inmediato, aunque los motivos que los configuraron siguen presentes en la medida en que sus causas profundas y superficiales no encuentran solución. Así, en el corto plazo, existe una relación indisoluble entre la crisis del Régimen Político Oligárquico y la evolución del obradorismo; sí este último se desgasta y entra en crisis las tensiones resurgirán, porque el movimiento de AMLO es parte del Régimen. De un Sistema que ha servido de marco jurídico y extralegal, para que un puñado de corporaciones oligárquicas asociadas a grandes empresas extranjeras siga determinando las políticas del Estado mexicano.

En ese contexto el neoliberalismo constituye un especie de recolonización de México; las reformas neoliberales iniciadas formalmente en los años 80 ampliaron el poder económico, político y cultural de la oligarquía y de amplios sectores de la burguesía asociados a diversas corporaciones extranjeras. Así, la subordinación del Estado mexicano hacia las corporaciones empresariales se hizo más pronunciada; mientras la burguesía mexicana terminó transformándose en la expresión local de una burguesía internacional hegemonizada por ’Occidente’. La oligarquía local y el grueso de la burguesía, incluidos sus estratos bajos acabaron por radicalizar su condición antinacional. El proyecto confeso de López Obrador profundiza ese vínculo de carácter neocolonial con los Estados Unidos, con quienes compartiremos el frente común ante el desafío de China. Claro que se refiere a la oligarquía que opera a través de una treintena de grupos locales y una red de intelectuales, militares y altos burócratas. Ellos han sido los ganadores con las privatizaciones, el Tratado México-Estados Unidos-Canadá (T-MEC) y las políticas de los gobiernos priístas y panistas incluido el obradorista.

Visto en perspectiva resulta evidente que el derrumbe en la Línea 12 del Metro catalizó las diferencias y la crisis política del grupo gobernante, mostrando sus incongruencias, pugnas y debilidades. En esa cadena de acontecimientos que inicia con los cuestionamientos internos y externos a las políticas sanitarias frente a la pandemia, le sigue el caso de la Línea 12, la perdida de la mayoría calificada en la Cámara de Diputados; el fracaso de la consulta para supuestamente enjuiciar a expresidentes; además de la multitud de cambios de gabinete y los enfrentamientos cada vez más públicos entre personajes y facciones de poder morenistas. Una evidencia de la crisis y el desgaste acelerado del obradorismo es la apertura adelantada de la disputa por la presidencia. Obrador abrió la carrera por la silla presidencial dentro de sus filas a dos años y medio de un gobierno de seis. Lo que para algunos fue un golpe maestro, una lección de audacia en realidad se convirtió en una sensación de vacio y debilitamiento del poder presidencial que corre y gana fuerza por las concesiones crecientes a los grupos oligárquicos, a los militares y al gobierno de Biden; aunado a una guerra abierta entre Ebrard, Sheinbaum y Monreal. Los dos primeros, entre golpes por debajo de la mesa, tratan de salir lo mejor librados del asunto de la Línea 12 del que directamente son responsables en diverso grado.

Con el deterioro del obradorismo el oxígeno y el tiempo político ganado por el llamado viejo régimen han perdido potencia; la crisis sanitaria y económica, las frustraciones y descontentos acumulados amenazan con volver a sacudir al Régimen Oligárquico. En tanto, el continuismo neoliberal o ’posneoliberal’ sigue su curso: neoliberalismo económico, subordinación creciente hacia los Estados Unidos, mayores grados de violencia, empobrecimiento, decrecimiento económico, opacidad, corrupción, militarización, militarismo y persistencia de la tortura, la violencia y la inseguridad.

V. LA ELITE OBRADORISTA

En el asunto de la Línea Dorada están implicados de forma directa el hoy Secretario de Relaciones Exteriores y ex Jefe de Gobierno Marcelo Ebrard Casaubón; el Senador de la República y ex Jefe de Gobierno Miguel Ángel Mancera y la actual Jefa de Gobierno y exdelegada de la Alcaldía de Tlalpan Claudia Sheinbaum; además de empresarios como Carlos Slim titular del Grupo Carso; Bernardo Quintana ex Presidente de Ingenieros Civiles Asociados (ICA); Alston Company México; Construcciones y Auxiliar de Ferrocarriles (CAF) y el Grupo Riobóo, entre otros. Además de estas personas y empresas hay que tomar en cuenta, entre muchos otros, a funcionarios y exfuncionarios públicos como Enrique Horcasitas, Francisco Bojórquez, Joel Ortega, a Mario Delgado, ex coordinador de la fracción morenista en la Cámara de Diputados y actual Presidente del partido MORENA y exsecretario de Finanzas durante el gobierno de Marcelo Ebrard y a Florencia Serranía Directora hasta hace unos meses directora del Sistema de Transporte Colectivo Metro.

Para Andrés Manuel López Obrador, Ebrard y Sheinbaum son sus dos candidatos más viables para disputar la presidencia en 2024, aunque Claudia aparece como su favorita en este momento.

a) Marcelo Ebrard Casaubon
Marcelo tiene sus orígenes políticos dentro del PRI; bajo los auspicios de Manuel Camacho Solís ingresó a dicho instituto político. Camacho fue integrante del núcleo más relevante de una generación de cuadros priístas junto a Carlos Salinas de Gortari y Emilio Lozoya Thalmann, la llamada generación ’Tofico’; todos personajes claves en el proceso de reformas y privatizaciones neoliberales. Durante el gobierno de Camacho Solís en la Ciudad de México Ebrard fue Secretario de Gobierno; además de Secretario general del PRI en el Distrito Federal, de Subsecretario de Relaciones Exteriores e integrante del equipo de campaña de Carlos Salinas. Fue también un elemento clave del equipo de gobierno que ’negoció’ con el Ejercito Zapatista de Liberación Nacional en 1994. De estudiante fue conocido por sus posturas anti-sindicalistas, anti activismo de izquierda. Junto con Juan Enríquez Cabot fue el responsable de desincorporar los terrenos de Santa Fe, una de las zonas más exclusivas de la Capital. En dicho proceso los escándalos menudearon por los cambios de uso de suelo y el despojo de comunidades.

Ebrard acostumbra presentarse como una persona de clase media, aunque en realidad los testimonios que hay sobre las propiedades de sus familiares distan mucho de una situación clasemediera. Dos de sus hermanos, Eugenio y Alberto, ocuparon puestos gerenciales en Walmart durante su máximo periodo de expansión en la Ciudad de México y otros estados del país, periodo que también coincidió con el Gobierno de Ebrard en la Capital y con las denuncias sobre los sobornos y fraudes de Walmart. Prácticamente todos los hermanos y cuñadas han estado involucrados en casos de evasión de impuestos entre otras acusaciones. Por cierto, en esos niveles gerenciales su hermano también coincidía con familiares de Margarita Zavala esposa del expresidente Felipe Calderón. El propio Marcelo se ha visto envuelto en denuncias sobre manejos inapropiados para apoderarse de alguna propiedad de precio millonario e inversiones camufladas en empresas constructoras y negocios inmobiliarios.

Marcelo Ebrard es uno de los puntos convergentes de una red de relaciones que involucran entre otros personajes a Juan Enríquez Cabot; quien también fue parte del sequito selecto de Camacho Solís. Un intelectual de renombre, una especie de cuadro cultural y comercial integrante de las elites internacionales con base en Estados Unidos. Juan hijo de Antonio Enríquez Savinac y de Marjorie Cabot Lewis, esta última integrante de la elite de Boston, con familiares en el Senado estadounidense, ha sido un compañero de ruta del actual Secretario de Relaciones Exteriores. Juan y Ebrard dirigieron SERVIMET, Servicios Metropolitanos, organismo que desincorporó los terrenos de Santa Fe. Por su parte Juan Enriquez Cabot, estuvo asociado con Craig Venter, uno de los padres del mapa del genoma humano, quienes tienen o tuvieron relaciones de negocios con Alfonso Romo, el responsable del proyecto Económico del Gobierno de Obrador.

Cabot como empresario, académico o representante de la ’división’ de negocios de la Universidad de Harvad, tiene en su haber multitud de investigaciones, publicaciones e iniciativas empresariales ligadas al mundo de las biotecnologías. Los ’Megaproyectos’ neoliberales de Ebrard durante su Jefatura de Gobierno en la Capital, tan denunciadas por algunos morenistas como Pablo Moctezuma Barragán, estaban asociados a proyectos ’biotecnológicos’, de servicios médicos para las elites y de parques temáticos y equipamientos para espectáculos como la Arena Ciudad de México de Ricardo Salinas Pliego dueño de TV Azteca. Un empresario tan derechista y reaccionario como Alfonso Romo. Existen muchos indicios de que la huelga que desacreditó a la Universidad Autónoma de la Ciudad de México, se debe en gran medida a los intereses empresariales de Ebrard y socios que mantuvieron contra viento y marea a la Rectora Esther Orozco, a pesar del repudio de la mayoría de la comunidad universitaria.

Marcelo es un cuadro de alto nivel en esa red oligárquico nacional y trasnacional, juega en varias bandas políticas y empresariales; es un interlocutor clave para negociar con las diversas fracciones de la oligarquía local y foránea; se codea por ejemplo, con ultraconservador con Rudolph Giuliani, abogado de Donald Trump y uno de los encargados del programa de seguridad para la ocupación de Irak y Bagdad en los tiempos de la invasión estadounidense. Este personaje desarrollo la política de tolerancia cero que fue fundamental en el proceso de represión y expulsión de los pobres y de la gentrificación de Nueva York. Ebrard ya como titular de la Secretaria de Seguridad Publica del Gobierno Andrés Manuel López Obrador, lo contrató temporalmente, a él y a su empresa Giuliani Partners LLC, para el trazo del plan de seguridad de la Capital. Finalmente, el contrato no prosperó por el repudio que se generó, y por tanto Giuliani sólo dio algunos consejos por los que cobró más 4 millones de dólares. En la versión de AMLO y Ebrard sus honorarios fueron cubiertos por empresarios.

Mario Delgado, actual Presidente de MORENA fue un personaje clave en todos los trasiegos de la construcción de la Línea 12; Secretario de Finanzas de Marcelo, uno de los hombres de confianza que se alejó en el momento en que Ebrard y su familia enfrentaron el amago de la Ley por múltiples acusaciones de fraudes. Sin embargo, Delgado regresó al redil y hoy es su principal operador político en su intento por hacerse de la presidencia. Mario es visto como un advenedizo dentro de MORENA, un conservador disfrazado de moreno; egresado del Instituto Tecnológico de México (ITAM), centro de formación política y técnica de elite de un sector de la oligarquía, de la que hace parte Bailleres, el cuarto hombre más rico de México . Como buena cantidad de los políticos de primera línea, Delgado es un saltimbanqui, un oportunista. En el PRD defendió a muerte el Pacto de México, una alianza entre el PRI, PAN y PRD que concreto la Reforma Energética y la Educativa entre otras. Ya como presidente de MORENA Delgado condenó dicho pacto. Entre otras muchas cosas ha sido señalado por su participación en la Secta de tráficos de influencias, de favores y esclavitudes sexuales conocida como Nximm encabezada Keith Raniere. En dicha Secta participaron familiares de Carlos Salinas de Gortari y de Vicente Fox, sólo por decir algo. Delgado alegó que no se había dado cuenta y que fue engañado.

Son podemos omitir en este documento por sus responsabilidades en toda la trama del desastre de la Línea 12 a Miguel Ángel Mancera, del que existen un sinfín de informaciones sobre su proceder deshonesto. Prácticamente desde que estudiaba derecho se dedicó a los negocios inmobiliarios vinculados a Simón Neumann Ladenzon quien se ostenta como un miembro destacado de la comunidad judía. Mancera fue uno de los representantes legales del emporio de Neumann, quien es el principal accionista o propietario de las inmobiliarias DEKAH y BAITA. Además de estas actividades dentro de los carteles inmobiliarios, Mancera estaba conectado con los negocios familiares vinculados a la franquicia ’Bisquets Obregón’ y a sus ramificaciones que fueron muy exitosas en los últimos 30 años, que coinciden con la vida empresarial de quien ocuparía el cargo de Procurador de la Ciudad de México y de Jefe de Gobierno de la Capital. Resulta obvio que tanto Ebrard como la cúpula de lo que sería después MORENA estaban al tanto de los latrocinios de Mancera y de los carteles inmobiliarios y en especial de Simón Neumann quien fue nombrado Secretario de Desarrollo Urbano y Vivienda de la Ciudad de México. El desplazamiento del PRI del Gobierno de la Capital en 1997 no canceló el lugar privilegiado de los traficantes inmobiliarios, quienes hasta la fecha siguen ocupando espacios decisivos dentro las decisiones del gobierno de la Ciudad De México como lo muestran diversas investigaciones que dan santo y seña de los elegantes mafiosos inmobiliarios. Para Ebrard y aún para la propia Claudia no son desconocidos los clubes de especuladores; ambos comparten socialmente y culturalmente sus formas de vida, sus fobias hacia la mayoría de la población, su elitismo y racismo y ayudan a gestionar muchos de sus negocios. Lo ocurrido con la Línea 12 expresa únicamente un aspecto de la crisis urbana, de la destrucción socioambiental, donde en mayor o menor grado están implicados tanto Mancera, como Ebrard y Claudia. Cómo explicar que Hertz Manero con las evidencias sobre el escritorio no haya actuado de manera enérgica contra estos bandidos de cuello blanco donde aparecen Mancera y el pool de especuladores, algunos de los cuales tienen vínculos en el diseño y la construcción de obras públicas. ¿Será porque Hertz Manero, entre otros, participa de esos negocios?

Ebrard es un político conservador al igual que la mayoría de la cúpula obradorista, que sabe usar el manto progresista para jugar en todas las bandas como lo muestra su participación en el Grupo de Puebla. Su activismo y solidaridad a favor de Evo Morales es un aspecto de sus juegos de estrategia para ganar el primer plano dentro del grupo de Obrador y de su campaña por la presidencia; todo sin traicionar a la Casa Blanca. Su manejo político lo hace uno de los candidatos más estimados por la mayor parte de la clase política, de todos los partidos y por el grueso de los grupos oligárquicos; tanto de los que apoyan a Andrés Manuel López Obrador, como de quienes lo adversan. Su posible debacle política por el derrumbe de la Línea 12 es un golpe a la elite obradorista y a toda la red de mafias y grupos de poder que dominan la política, la economía y la cultura mexicana, quienes a su vez forman parte de las redes oligárquicas que prevalecen en ’occidente’. Ebrard es una figura clave para régimen oligárquico.

b) Claudia Sheinbaum
Aquí únicamente abordaré algunos datos sobre su relación con Florencia Serranía, entre otras informaciones relativas al derrumbe de un segmento de la Línea 12. También porque considero que el núcleo de la trama lo constituyen Marcelo Ebrard y empresarios como Carlos Slim y Bernardo Quintana entre otros, junto a personajes como Mario delgado quien tramitó el alquiler de los trenes al consorcio CAF que no cupieron en las vías desde el inicio; a pesar de las certificaciones del consocio internacional encabezado por los expertos alemanes, siempre tan incorruptibles. Hay otros funcionarios como Francisco Bojórquez o Enrique Horcasitas que forman parte de la red de corruptelas que tampoco tocaré por motivos de espacio.

Según el relato de ambas, Claudia y Florencia se conocieron en el elevador del edificio donde moraban. En ese encuentro se reconocieron como dos personas emprendedoras y exitosas, doctorantes o doctoradas. Florencia Serranía, Directora del Sistema de Transporte Colectivo Metro desde noviembre de 2018, tiene una larga carrera como empresaria y como funcionaria pública en el Gobierno de la Ciudad de México. En el año 2000 fue Directora General de Planificación en la Secretaría de Transporte y Vialidad hoy Secretaria de Movilidad; más adelante fue nombrada Secretaria de Transporte Eléctricos del Distrito Federal y finalmente, titular del Sistema de Transporte Colectivo Metro. ’Enfrentó al menos 13 fallas graves en los últimos 28 meses’ que pudieran estar asociados a la disminución de los presupuestos para el mantenimiento del METRO como consta en diversos informes oficiales; sin que se descarte una actitud negligente.

Florencia Serranía es reconocida en los medios empresariales como una persona exitosa, experta en temas relacionados con la industria ferroviaria, además de arquitecta financiera. ’Serranía es dueña de Urban Travel Logistics (UTL); controla la mitad del capital accionario de Operadora de Trenes Mercurio; es socia de ejecutivos y consejeros de experimentadas firmas del sector como Mercurio Leasing, Audingmex, Adingtraesa, Didimex, Grupo Prodi, y hasta de la multinacional empresa energética Poyry".

A pesar de sus filias con el Gobierno de Obrador, cuando este fue Jefe de Gobierno en la Capital del país, Florencia Serranía fue beneficiaria de una buena cantidad de contratos que le fueron concedidos por la administración de Enrique Peña Nieto. Serranía es o fue socia de José Miguel Bejos, uno de los empresarios favoritos del sexenio de Peña Nieto. El padre de Bejos, Jesús Alfredo Miguel Afif, fue fundador de Grupo Miguel (Contrataciones y Servicios Grupo Mina, Servicios Ejecutivos de Personal, Grupo Integral de Personal), así como del consorcio Compañía Inversora Corporativa (CIC), que agrupa Helicópteros Bell de México, Heliservicio Campeche, Servicio Técnico Aéreo de México, Imágenes y Muebles Urbanos, y la inmobiliaria Grupo Proasa. Javier García Bejos también fue coordinador general de Asesores y Enlace Institucional de Ernesto Martens, Secretario de Energía en la administración presidencial de Vicente Fox. En 2002, Bejos se despidió de la Secretaria de Energía para asumir la dirección corporativa de CIC y la dirección de la Administradora Mexiquense del Aeropuerto Internacional de Toluca, la cual también tenían concesionada.

Por sus relaciones empresariales y políticas Florencia Serranía, en un nivel más modesto que Marcelo Ebrard, es uno de los puntos de una gran red donde confluyen personajes como Vicente Fox, Felipe Calderón, Peña Nieto y grandes empresarios, con figuras de primer orden de la esfera política y empresarial de Andrés Manuel López Obrador. Por lo mismo, no resulta extraño encontrar a los mismos empresarios participando en los proyectos estrella del gobierno actual: Tren Maya, Dos Bocas, Transístmico y en programas como ’Sembrando Vida’ o ’Jóvenes Construyendo el Futuro’. Muchos de esos funcionarios y empresarios fueron calificados como ’la Mafia del Poder’ por Obrador; así las cosas, nos enfrentamos a una elite que está constituida por las ’Mafias del Poder’, lo que no es lo mismo pero es igual.

A Claudia Sheinbaum, en ese contexto, le gusta presentarse como científica, enfatizando que no es política, a modo de una virtud, lo cual puede ser explicable en un régimen donde la política se ha degradado al nivel de tráficos mafiosos y criminales; al nivel de negocios entre mercachifles que se ostentan como de alto linaje, como ocurre con los integrantes de la oligarquía y la alta burocracia estatal. Evidentemente, de acuerdo con las virtudes de la política como función y arte de servicio y representación de la nación, quienes hoy ostentan y ocupan la representación y la acción de gobierno, son todo menos políticos; tal vez a eso se refiere Claudia. Sin embargo, si su virtud no es la política para qué se mete de política, tal vez por ingenuidad o porque su autodefinición de científica y no política, haya sido parte de una estrategia muy política de simulación, de mercadeo electoral.

Claudia como académica y como política o activista, hizo parte del ’Grupo Universidad’ al lado de su exesposo Carlos Ímaz Gispert y otros personajes como el ’Pino’ Salvador Martínez de la Roca, Rosaura Ruíz e Imanol OrdoriKa. Ella, junto al grueso de sus correligionarios iniciales proviene de familias muy reconocidas en el mundo de la cultura, la política y aún los negocios. Al igual que Marcelo Ebrard y muchos otros proviene de linajes derivados de las migraciones judeo-españolas o francesas, como la mayoría de las personas que pertenecen a las elites dominantes. De ahí se nutren las dirigencias que dan cuerpo a las ’Mafias del Poder’, ella fue formada en los ambientes de la diáspora judía proveniente de Europa Oriental, en espacios que en México se han tipificado como ’criollos’; en donde los vínculos empresariales, políticos, académicos y culturales que le dan sentido a esas ’colonias’ o castas están atravesados por el supremacismo más acendrado, muy cargado de racismo. Incluso, se debe reconocer que las ofensas clasistas y racistas lanzadas contra Obrador vienen de esos círculos porque consideran que titular de la Presidencia es una especie de criollo de la orilla; sin el nivel de la pureza que caracteriza a las elites y sin los laureles culturales y académicos que les sirven de blasón.

Claudia también es una madeja de relaciones donde se cruzan diversas versiones de las elites del poder; por ejemplo, fue colaboradora de Mario Molina quien recibió el premio Nobel por sus aportes a los estudios de la química que dieron lugar al ’hoyo de la capa de ozono’; quien también fue integrante del Consejo de Asesores de Ciencia y Tecnología de los presidentes Bill Clinton y Barak Obama. Por sus relaciones familiares con la familia Ímaz, fue cuñada de Eugenio Ímaz, titular del Centro de Investigación y Seguridad Nacional (CISEN) durante el gobierno de Peña Nieto; durante la gestión de Eugenio en el CISEN fue muy cuestionado por el manejo poco profesional de los recursos que alcanzaron una cifra mayor a los 31 mil 300 millones de pesos. Carlos Ímaz siempre fue un hombre de confianza de Obrador; hábil operador político que mantuvo estrechas alianzas con René Bejarano y Rosario Robles junto a los cuales estuvo implicado en los escándalos de ’las ligas’, de los negocios ilegales y el tráfico de influencias de la Red empresarial de Carlos Ahumada.

Claudia Sheinbaum ha sido una pieza clave en las negociaciones con algunos empresarios; particularmente como representante de López Obrador en todo el entramado de la construcción de los segundos pisos, la obra cumbre de su sexenio en la que participó el Grupo Riobóo, conglomerado empresarial que ha gozado de la confianza de Obrador y de la propia Claudia y que también fue una de las empresas que participó de los diseños de algunos segmentos de la Línea 12. Sin duda muchos de estos vínculos relacionados con los proyectos de obra pública han sido opacos, la propia Claudia ha trastabillado en más de una ocasión. Por ejemplo, cuando fue cuestionada por el ocultamiento o puesta en reserva de los detalles importantes para transparentar el costo y el otorgamiento de las licitaciones de los ’segundos pisos’. En tanto Claudia afirma que es falso lo del ocultamiento de la información sobre los ’segundos pisos’, múltiples publicaciones con documentos de prueba de por medio sostienen lo contrario.

En fin, a modo de conclusión, es obvio para él que quiera verlo que el derrumbe en la Línea 12 fue un crimen de las ’elites delincuentes’, en las que participan grupos y personajes que integran a la crema y nata de la oligarquía, entendida esta como una red de poder donde empresarios, políticos, intelectuales, altos burócratas y militares comparten el pan y la sal a pesar de sus contradicciones. Es evidente que son esos grupos los que generan estrategias que garantizan la impunidad de sus integrantes, apoyados en sus recursos económicos, su estatus político y su supremacismo racial y étnico. Estos comportamientos han tenido continuidad en el gobierno actual, empatándose con el continuismo del proyecto neoliberal. Así, la crisis del Régimen que fue moderada por el obradorismo volverá a tomar fuerza porque siguen presentes viejas y nuevas causales que no han sido superadas. De momento viene una nueva puesta en escena de los montajes para disipar el tamaño de la tragedia y ocultar la responsabilidad de funcionarios y empresarios. Seguramente se montará un espectáculo con las indemnizaciones a los familiares y víctimas; las administraciones federal y local harán uso masivo de las actitudes manipuladoras que ellos califican de ’carroñeras’, del uso del dolor ajeno; en eso son diestros, especialmente en un momento en que su deterioro político y moral escala nuevas alturas; ahí incluimos a los demás cuerpos de la clase política priísta, panista y perredista…


4 de enero de 2022.


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